
Entre los escombros: Luis Arteaga y su perro "Covid" dos españoles que recorren Carabelleda para buscar personas con vida
Regiones02/07/2026
José Mireles AlcaláLa noche cae pesada sobre las estructuras colapsadas de Caraballeda. Entre el polvo en suspensión, el crujir del concreto inestable y el silencio sepulcral de la catástrofe, dos figuras se recortan contra las ruinas iluminadas por linternas. Son Luis Arteaga y "Covid", un imponente pastor alemán. Ambos pertenecen a la Unidad de Rescate USAR 13 de España y han cruzado el Atlántico con un único norte: salvar vidas tras el devastador terremoto que ha sacudido en Venezuela, con mayor afectación en La Guaira.
El cansancio es evidente, pero la determinación lo supera. En este escenario, las fronteras y las formalidades se desvanecen.
“Soy(…) le voy a dejar el Luis, porque aquí los apellidos sobran, y estoy en la Unidad de Rescate USAR 13. Estamos en la zona de La Guaira y son muchos kilómetros. Si te soy sincero, no soy capaz de nombrarte los lugares con su nombre y apellido, porque hemos estado en más de 15 o 20 lugares. De momento, en estas situaciones pierdes la noción del tiempo y del espacio, y hemos estado en multitud de lugares intentando buscar supervivientes”, relata Luis a pie de obra, con la mirada fija en los escombros y sosteniendo en sus manos un cordon que sujeta al héroe canino.
La cruda realidad del terreno
El trabajo de la Unidad USAR 13 es incansable, especialmente durante las jornadas nocturnas, cuando el ruido de la ciudad disminuye y los sentidos del can —y de los rescatistas— pueden concentrarse al máximo. Sin embargo, la realidad de los desastres naturales suele ser demoledora. Al ser consultado sobre si han logrado rescatar a sobrevivientes, Luis responde con honestidad y templanza:
"Por desgracia, hasta el momento, lo único que hemos podido es ubicar cadáveres y, por lo tanto, no el momento ahora de eso, es el momento de encontrar supervivientes, entonces, están prescribiendo todo nuestro cuerpo a seguir encontrando supervivientes".
A pesar de los hallazgos negativos, el equipo no se detiene. El olfato de "Covid" es uno de los recursos más valiosos en Caraballeda, donde cada minuto cuenta en una área de toneladas de concreto destruido por el sismo.

La fórmula del rescate: Autonomía y eficacia
Desplegarse en un país en crisis requiere algo más que buenas intenciones. Luis enfatiza que la preparación técnica y la logística son vitales para no convertirse en una carga adicional para las autoridades locales.
"Esto que te voy a contestar es muy importante, porque un equipo para este tipo de catástrofes debe ser un equipo autónomo, es decir, que no venga a crear el problema a un país que ya tiene un problema", explica con firmeza. "Tiene que ser capaz de controlar sus suministros, su alimentación, su bebida. Tiene que ser capaz de hacer 3 cosas: localizar a la persona, ser capaz de extraerla y ser capaz de darle un soporte sanitario. De nada sirve una de estas piezas por separado".
Esta tríada —localización, extracción y soporte médico— es el pilar que mantiene a la USAR 13 operativa de forma independiente en el litoral central venezolano.
[ LOCALIZACIÓN ] ---> (El olfato de "Covid")
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[ EXTRACCIÓN ] ---> (Trabajo técnico en estructuras)
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v
[ SOPORTE SANITARIO ] ---> (Atención médica inmediata)
El motor de la búsqueda: La esperanza de las familias
Alrededor de los perímetros de seguridad, decenas de familiares aguardan bajo la oscuridad, con los ojos inyectados en sangre por el llanto y la falta de sueño, esperando un milagro. Es una empatía obligatoria para los rescatistas.
"Bueno, la esperanza nunca se pierde. Solo hay que ponerse un poco en la piel de la persona, imaginando que tienes a tu hermano, a tu hijo, a tu padre, un familiar o a un amigo debajo de los escombros. Todo el mundo va a pensar que hasta que nos quedemos en lo contrario, nuestra persona va a estar con vida".
Una lección para el futuro: Protocolos obsoletos
Para Luis, la tragedia de La Guaira es también un espejo de lo que se debe corregir a nivel global en materia de gestión de riesgos. El tiempo es el peor enemigo, y los sistemas actuales están fallando.
"Por desgracia, el tiempo corre en contra; las primeras 24, 48, 72 horas son cruciales, y para ser capaces de dar una respuesta en ese tiempo tienen que existir unos protocolos muchísimo más desarrollados que los actuales, que se han quedado obsoletos, que son inefectivos y que se comprueba en catástrofe, tras catástrofe", advierte de manera reflexiva el veterano rescatista que cuenta con la experiencia de las operaciones de rescate en el terremoto de Turkiye.
La urgencia del rescatista español no es solo para el presente en Venezuela, sino para el próximo evento que, de manera inevitable, golpeará a alguna otra parte del mundo: "Lo bueno o lo malo, es que esto va a volver a suceder, el problema es que sabemos ni donde, ni cuando, pero nos da la oportunidad de prepararnos, aunque sea un uno por ciento mejor de cómo estamos".
Mientras la entrevista concluye, "Covid" levanta las orejas, atento a una nueva orden, se acerca a nuestra cámara y acaricia nuestra pierna como un gesto amigable. Luis le da una palmada de aliento. La noche es larga en Caraballeda, y mientras quede un gramo de esperanza, el rescatista y su perro seguirán desafiando al silencio de las ruinas.


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